Hay multitud de fórmulas para conseguir nuestros objetivos personales. Las ocho disciplinas del dragón prevalecen sobre todas ellas y nos enseñan a conocernos a nosotros mismos.

En muchas ocasiones, cuando vemos a alguien triunfar pensamos qué habrán hecho para conseguirlo o qué les diferencia del resto del mundo. El éxito es algo que se entrena y trabaja, por ello en ‘GuíaBurros: Las ocho disciplinas del dragón’, Borja Pascual nos enseña qué estrategias debemos seguir y ejercitar para poder cambiar nuestra vida hacia la dirección que deseamos.

Trabajar en nuestro éxito

Como comentábamos, los triunfos se logran gracias a un trabajo que hemos realizado previamente. Como dice el refrán: «todo esfuerzo tiene su recompensa». A pesar de que nos entrenemos, seguimos corriendo determinados riesgos que nunca van a desaparecer como, por ejemplo, el fracaso. Es algo que debemos tener muy presente pues nos puede ocurrir aunque hayamos dedicado la gran mayoría de nuestro tiempo y dinero al proyecto. Sin embargo, fallar en algo nos hace humanos. Es más, tenemos muchas más probabilidades de continuar tras ese pequeño bache si trabajamos por nuestras metas que si no.

¿Cómo comenzamos a trabajar en nuestros objetivos? A través de tres sencillos pasos:

  • Conocer cuáles son las capacidades que tenemos desarrolladas pero debemos mejorar y aquellas en las que no hemos explotado nuestro potencial.
  • Convirtiendo nuestro entrenamiento en un hábito diario.
  • Aceptando que somos nosotros mismos quienes tomamos nuestras porpias decisiones y nos responsabilizamos tanto de los logros como de los fracasos.

Las ocho disciplinas del dragón

Como su propio nombre indica, son ocho reglas que consisten en una serie de cambios que debemos tomar como propósitos para poder cambiar nuestra vida. A base de práctica constante, éstos deben convertirse en hábitos rutinarios. Consisten en:

  • Mirar en tu interior: según el autor, es la disciplina más importante de su vida pues es la que guía el resto. Si uno quiere ser poderoso, ha de mirar en su interior, reflexionar sore sus fortalezas y debilidades y afrontar nuevos proyectos.
  • Mirar a tu alrededor: esta disciplina trata sobre mantener la incansable sed de conocimientos. Hay que aprender algo nuevo cada día porque nunca sabemos cuando lo vamos a utilizar. Lo más importante es mantener siempre la humildad y, además, nunca limitar nuestras fuentes de conocimiento.
  • Cambiar la mirada: es una de las más difíciles pues estamos educados y preparados para pensar siempre lo mismo y llegar a la misma conclusión y solución. En numerosas ocasiones, nos escudamos en el destino en vez de afrontar nosotros mismos las consecuencias de nuestras decisiones.
  • Gestionar tu riqueza: lo más importante que tenemos en esta vida es el tiempo y somos ricos sin darnos cuenta. Es uno de los grandes limitantes de nuestra vida por su finitud, incertidumbre, rapidez, etc. El objetivo más importante es aprender a gestionarlo.
  • Siembra en todas las estaciones: es muy importante porque multiplicará las posibilidades de tener suerte en el futuro. En ocasiones, la siembra nos parece algo inútil que no merece la pena y, a la hora de recoger los resultados, los justificamos con la suerte. En otras palabras, confundimos la fortuna con la cosecha en la que hemos trabajado.
  • Provocar al universo: hablamos de trabajar a nuestro favor para, así, aumentar las posibilidades de que suceda aquello que queremos. No se trata de esperar a que algo ocurra.
  • Mejorar la mejora: todo puede mejorarse y eso no quiere decir que la solución o método que estábamos aplicando anteriormente no sea válido. Consiste en vivir en el cambio constante, en el trabajo diario pues la solución a un problema es un proceso, no algo instantáneo.
  • Tigre, serpiente y conejo: en ocasiones, nuestra manera de enfrentarnos a los problemas no es la adecuada para encontrar una buena solución. No todo es blanco o negro, ya que hay una amplia gama de grises la cual debemos explorar.