Desde la perspectiva de nuestras características de esencia todos somos iguales pero, atendiendo a la estructura de personalidad, todos somos diferentes.

Es nuestra parte humana la que nos distingue. Nadie piensa los pensamientos de otro, ni siente los sentimientos ajenos, ni experimenta las mismas sensaciones que los demás. Así como podemos decir que somos todos de la “misma especie”, podemos afirmar igualmente que pertenecemos a “distintas razas”; los rasgos de singularidad son irrepetibles en cada sujeto. Es lo que denominamos niveles de estructura de la personalidad, y vienen configurados por nuestros componentes físicos, nuestro campo intelectual, nuestro mundo afectivo y nuestra dignidad personal.

Estos niveles son los canales por donde se reciben los ingredientes que facilitarán el desarrollo de lo que entendemos por humano y que harán emerger lo que denominamos valores de esencia al posibilitar que los elementos físicos, intelectuales, afectivos y espirituales de cada persona encuentren una satisfacción óptima.

 

Nivel físico

Por nivel físico nos referimos a todo lo que constituye lo fisiológico, sensitivo, corporal y una serie de elementos materiales. En el nivel físico es donde experimentamos las sensaciones procedentes de nuestros órganos y sentidos. El cuerpo, como continente del nivel físico-sensitivo de la persona, es lo que nos relaciona directamente con el medio. Todo lo que llega del exterior toma contacto con la persona a través de los sentidos (vista, oído, gusto, olfato y tacto).La vida se vive a través de los sentidos, por lo que utilizarlos bien será sinónimo de vivir bien. Todas las personas utilizan sus sentidos, pero somos conscientes de que, a veces, “miramos pero no vemos”. No utilizar al máximo nuestras capacidades sensoriales nos impide captar la riqueza de la vida, haciendo que esta parezca aburrida.

Al mismo tiempo, todo lo que sale de nosotros hacia el medio debe hacerlo necesariamente a través del cuerpo. Tenemos un nivel intelectual gracias al cual somos capaces de pensar y crear, pero si queremos expresar todo eso, y hacer a los demás participes, deberemos utilizar el cuerpo (hablando, escribiendo, etc.). Las manifestaciones de nuestro nivel afectivo y nuestros sentimientos, deben expresarse corporalmente. No es posible manifestar amor si no es con una palabra o un gesto.

éxito

Cuidar el cuerpo es pues cuidar el único instrumento que tenemos para relacionarnos con la vida. Tomar conciencia en cada momento de la percepción sensorial supone, además, tomar conciencia del presente: vivir el momento. Podríamos concluir que se vive y se disfruta con el cuerpo. No habría que olvidar que un cuerpo en forma y un buen aprovechamiento de lo sensitivo son el primer paso para mejorar la estructura de personalidad. El cuerpo es el espacio donde se graban nuestras vivencias y sirve, por tanto, para poder leer las carencias o abundancias recibidas a lo largo de nuestra existencia.

Haciendo referencia a la singularidad del sentir de cada sujeto, resulta evidente que cada persona siente cosas que ningún otro puede experimentar. Las sensaciones son, por tanto, no solamente diferentes en cada persona sino, incluso, diferentes para el mismo sujeto en distintos momentos. Podemos decir “yo nunca siento lo que otro siente ni lo mismo que sentí anteriormente”. A esto podemos añadir que nuestro cuerpo es el medio con el que podemos crear los momentos de nuestra vida y que cuando lo unimos a otros niveles de estructura como la mente o el mundo emocional y espiritual, podemos decir que somos los artífices de nuestra existencia.

 

Nivel intelectual

Si las sensaciones difieren según la persona, también son distintos los pensamientos que, así mismo, son únicos, singulares e irrepetibles. Tenemos nuestros propios pensamientos y, por tanto, la condición de pensar diferente. Por nivel intelectual nos referimos a todo lo que tiene que ver con instrucción, discernimiento, sabiduría, sentido común y fuerza de voluntad, conceptos que se expondrán con mayor detalle en el capítulo referido a dicho nivel.

 

Nivel afectivo

El nivel afectivo tiene que ver con toda una gama de sentimientos, afectos y emociones, donde incluimos las alegrías, tristezas, enamoramientos, rabias, enojos, etc. que dan lugar a lo que popularmente se entiende como “la chispa que mueve a las personas”. Hay quien dice que el mundo afectivo es la sal, el azúcar o el vinagre de la existencia y que es lo que provoca la emoción de vivir. El nivel afectivo nos diferencia del mundo de la robótica, pues somos algo más que un pensamiento que actúa.

Las emociones son vividas con la particularidad de que tampoco se repiten; cada persona experimenta su singular e irrepetible vivencia afectiva. Hemos de diferenciar lo que es adecuado y necesario al margen de la complacencia o el gusto, pues lo necesario se impone aunque no agrade.

 

Nivel espiritual

Hay expertos en física que han investigado la célula humana y encontrado espacios que corresponden unos al mundo físico, otros al ámbito emocional, otros al del pensamiento y otros que son activados a través de otra energía que han denominado “amorosa o espiritual”. Estos expertos afirman que esa energía que se ubica en la materia no desaparece al fallecer los individuos, pues mientras la vida intelectual y afectiva mueren con el cuerpo, la materia y la energía permanecen al transformarse. Hay quienes también entienden por espiritualidad una energía vibrante que hace que las cosas sean lo que son; consideran lo espiritual como lo más cercano a la idea de Dios como energía omnipresente. Espiritualidad tiene que ver con emergencia de la dignidad personal y la unificación universal.

De lo que se viene exponiendo, se deduce que cada persona, al igual que piensa a su manera, también se emociona o tiene sensaciones que solo él mismo puede experimentar. A esto se ha de añadir que cada uno tiene una capacidad diferente en cuanto a sus niveles físico, intelectual, afectivo y espiritual, lo cual da lugar a las más variadas maneras de vivir la intensidad de cada momento. Y es que en lo humano (niveles de estructura), cada cual es distinto y vive cada situación con diferente intensidad teniendo en cuenta sus diversas capacidades.